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Par | 2018-02-24T06:45:39+00:00 8 juin 2012|Catégories : Blog|

 

Una pie­za
donde el espa­cio del techo es igual
al del piso que a su vez es igual
al de cada una de las cua­tro paredes
que deli­mi­tan un lugar sobre la calle.
La bru­ma se tras­la­da a su mente
vacía, no sabe quién es y el pri­mer
pen­sa­mien­to "un per­ro que se da cuen­ta que es per­ro
deja de ser­lo'' vuelve a for­mar parte
del sueño pero apa­rece, difu­sa,
la mace­ta : una pava abol­la­da con plan­tas
en el cen­tro de la mesa : dos cabal­letes
sos­te­nien­do una tabla de made­ra
–entonces está des­pier­to.
Las man­chas de óxi­do en el cie­lo–
el color de la luz sobre las cosas, el cie­lo
que se retrae y es óxi­do bor­ro­nea­do
entre sus ojos y cae dor­mi­do de nue­vo, pero apa­rece
un orden en la mate­ria des­pier­ta.
La ubi­ca­ción lúci­da
del lugar en el día, el rui­do,
el cuer­po latien­do,
la rui­na de una idea que corre
por una red de ner­vios,
pala­bras de ace­ro
conte­ni­das en un soplo :
un ori­fi­cio cabe­za de alfi­ler
en una cavi­dad del corazón.