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De las tantas cosas que no puede

Par |2018-10-16T20:46:10+00:00 18 mai 2012|Catégories : Blog|

De las tan­tas cosas que no puede
mos­trar cier­ta­mente la pala­bra,
la pri­me­ra impo­sible es el olor
tan pro­pio y exac­to de las cosas.

La poesía tam­bién es como el aro­ma.

Así que­dan sin nombre
el olor defi­ni­ti­vo de la llu­via
y el efí­me­ro matiz que se res­pi­ra
al aso­marse a las som­bras de un aljibe ;
el olor del pri­mer mar, a los seis años,
la fra­gan­cia, que nos asus­ta­ba, de los cie­los nubla­dos,
y el olor a comi­da de una casa
que nos fue que­ri­da.
La memo­ria tal vez sea
sólo visión de olores olvi­da­dos,
como este papel a donde lla­mo
a la pre­sen­cia ardiente de unas hojas que­ma­das
y a la clave del enig­ma de la rosa ;
al olor de las sangres
que no vi der­ra­marse,
al olor del incien­so y al del alcan­for,
un olor que resplan­dece ;
al de las jóvenes mujeres en los baños públi­cos,
al de las mone­das, que aban­do­nan la mano
y que retor­nan, al de la tier­ra de Pinzón
una maña­na de octubre, al de los gatos,
al olor mila­gro­so de las cosas vul­gares,
de las que ape­nas se com­prende
que ema­nan la noche pode­ro­sa,
al de un río que corre lejos
y al que sin razón evoco,a
l de la pala­bra maris­ma, al de reta­blo,
a los de esta maña­na
que par­tie­ron a un país sin dónde,
al de una mucha­cha que se fue,
el 2 de noviembre de 1982,
para que mis pala­bras
pidie­ran el per­fume de unos ver­sos
y me que­da­ran la fecha y la bala­da,
el de las bal­le­nas que tiñen
la espu­ma de aceite y de tamaño,
el de un hombre que habla­ba del ori­gen del día,
al de las tan­tas cosas
a las que no pude acer­carme y que me espe­ran.
Son otro mun­do más sobre este mun­do,
veo el bosque y entre el bosque
la sel­va del aro­ma.
Yo me voy de los hombres y las cosas
como un sal­vaje que mar­cha a las ciu­dades
y dice adiós a su mun­do de olores ;
tam­bién a mí ellos vuel­ven
bel­los y pesa­dos como un remor­di­mien­to.
Serán desde estos ver­sos mi memo­ria,
seguirán sobre el mun­do
cuan­do me haya muer­to.

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