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LOS LEOPARDOS

Par |2018-10-15T23:33:47+00:00 22 mars 2013|Catégories : Blog|

 

Hermanos menores de los mem­bru­dos leones
y vie­jos depre­da­dores de nues­tra espe­cie,
los segun­dones de la elás­ti­ca raza
no están hechos de man­chas,
sino del liso ama­rillo
donde ocul­tan y escon­den su cier­ta iden­ti­dad :
es que ellos apro­ve­chan los mejores
matices de las som­bras :
¿mejor ocul­to otro ani­mal
que uno ama­rillo bajo la llu­via de motas
que apa­ren­ta ? Un leo­par­do
es una bes­tia que siempre está bajo la llu­via.
En los ple­nos mediodías
sólo exhi­ben las som­bras
que les ha deja­do por hábi­to
la exten­sa habi­ta­ción de los jun­glas.
Si los vemos bico­lores ape­nas
es otra demos­tra­ción de su astu­cia,
las apa­rien­cias son siempre
el corpó­reo tru­co de todos los pequeños.
Ni la sober­bia del tigre que no pre­ci­sa
nues­tra cor­ta ima­gi­na­ción para estar ente­ro
en esa pala­bra, tigre ;
ni la firme y per­ezo­sa arqui­tec­tu­ra
que se levan­ta ante noso­tros demos­tran­do
la mele­nu­da majes­tad de la saba­na ;
los leo­par­dos emi­gra­dos a las copas de los árboles
son unas eté­reas y fatales som­bras,
el vue­lo con que de ama­rillo
se sal­pi­can por capri­cho bien fun­da­do las sel­vas.
Son lo míni­mo posible para el len­guaje de la muerte
en su linaje de mús­cu­los :
lle­gan más cer­ca que los tigres
porque no son lo sen­ti­do, son un peli­gro que no pesa,
el silen­cio, la sor­pre­sa de un brin­co que elige antes,
una afel­pa­da estra­te­gia que se des­li­za
mortí­fe­ra y gen­til, metá­fo­ra y carne del tiem­po
por los del­ga­dos cor­re­dores que comu­ni­can
(y ello siempre ha sido sigi­lo­so)
el mun­do en cal­ma con la alegre nada.
 

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