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Worcester fragments

Par | 2018-02-18T11:59:06+00:00 7 décembre 2013|Catégories : Blog|

Worcester Fragments : nuevo libro del poeta escocés Neil Leadbeater

Introducción y tra­duc­ciones : Luis Benítez

 

La opor­tu­ni­dad de cono­cer otros esti­los y otras bús­que­das poé­ti­cas es siempre feliz, pero esa feli­ci­dad se incre­men­ta cuan­do pode­mos acce­der a obras que, como la de este inter­esante poe­ta de Escocia, nos per­mi­ten el hal­laz­go de ver­sos que no esca­pan a la línea de la rica tra­di­ción poé­ti­ca de su país, pero que para­le­la­mente la refres­can y enri­que­cen con nue­vos aportes. El poe­ta y nar­ra­dor Neil Leadbeater nació en 1951, en Wolverhampton, Inglaterra. Se gra­duó en Repton School, Derbyshire, University of London (1973). Su obra poé­ti­ca se com­ple­ta, has­ta la actua­li­dad, con los siguientes volú­menes :  Hoarding Conkers at Hailes Abbey (Littoral Press, 2010); Amazing World (Atlantean Publishing, 2010)  y Librettos for the Black Madonna (White Adder Press, 2011). Sus obras for­man parte de las siguientes anto­logías : The Review of Contemporary Poetry (Ed. Gary Bills) (Bluechrome Publishing, 2005); 101 Poets For a Cornish Assembly (Ed. Les Merton) (Boho Press, 2006) y The Real Survivors Anthology (Ed. Barry Tebb) (Sixties Press, 2006). Poemas y cuen­tos de su autoría han sido publi­ca­dos en nume­ro­sas revis­tas de Gran Bretaña, Irlanda, Estados Unidos, Canadá, Chipre, Grecia, Rumania y Argentina. Los siguientes poe­mas per­te­ne­cen a su poe­ma­rio Worcester Fragments, edi­ta­do por el sel­lo Original Plus Press, de Maryport, Cumbria, Escocia, en 2013. El ori­gen del títu­lo ele­gi­do por Leadbeater se ins­pi­ra en una colec­ción de 25 breves pie­zas corales, de los siglos XIII y XIV, encon­tra­dos en la Catedral de Worcester y actual­mente conser­va­dos en una biblio­te­ca de Oxford.

En Worcester Fragments Leadbeater no aban­do­na la pre­ci­sión y la conci­sión que sus lec­tores ya le cono­ce­mos, sino que ahon­da aún más en las posi­bi­li­dades de sen­ti­do que su mis­mo esti­lo le brin­da, carac­te­ri­za­do por una engaño­sa sen­cil­lez expre­si­va que comu­ni­ca todavía mejor la com­ple­ja tra­ma de su uni­ver­so per­so­nal. Como pocos otros autores, Neil Leadbeater sabe comu­ni­car lo inex­pre­sable que su sen­si­bi­li­dad cap­ta tan­to en lo viviente como en las cosas, tan­to en las rela­ciones inter­per­so­nales como en el len­to puli­do que el tiem­po y la his­to­ria les impri­men. Sin embar­go, esta reco­no­ci­da capa­ci­dad del autor esco­cés no alcan­zaría a ubi­car­lo como uno de los más inter­esantes poe­tas de Gran Bretaña, en la actua­li­dad, si no tuviese además la capa­ci­dad de pro­du­cir una iden­ti­fi­ca­ción casi inme­dia­ta entre sus lec­tores. Es que a Neil Leadbeater le alcan­za con algu­nos pocos ver­sos para intro­du­cir­nos en su mun­do, donde las cosas son como noso­tros las vemos más aquel­lo que él nos reve­la : un toque, un des­tel­lo del mis­te­rio –casi sacro, al tiem­po que pro­fa­no- que inun­da imper­cep­ti­ble­mente cuan­to nos rodea ; Leadbeater se las inge­nia  no para cor­rer brus­ca­mente el telón y así mos­trar­nos algo que, por mara­villo­so que resulte, a la vez podría impre­sio­nar­nos como omi­no­so. En vez de ello, el poe­ta esco­cés lo que hace es levan­tar sua­ve­mente el velo y así per­mi­tir que algo de ese enigmá­ti­co ful­gor llegue has­ta noso­tros. Con su acción, lo que hace es agre­garle a nues­tro mun­do per­cep­ti­vo una por­ción nue­va, una que modi­fi­ca todo lo que antes había­mos  cono­ci­do y reco­no­ci­do como lo “natu­ral” y tam­bién lo “huma­no”.

En Worcester Fragments, me arries­go a decir, esta capa­ci­dad del autor se mues­tra aún más acre­cen­ta­da que en sus obras ante­riores, lo que nos habla sin lugar a dudas de cómo Leadbeater fue afi­nan­do sus capa­ci­dades, tan­to reflexi­vas como expo­si­ti­vas, en un pro­ce­so de madu­ra­ción de su arte que se tor­na evi­dente al recor­rer las pági­nas de este poe­ma­rio breve pero de mara­villo­sa consis­ten­cia, donde la poten­cia de la idea y sus núcleos de sen­ti­do se aúnan con la fuer­za emo­ti­va –sin des­bordes, nun­ca- capaz de diri­gir los signi­fi­ca­dos implí­ci­tos en el tex­to al cen­tro de la sen­si­bi­li­dad del lec­tor.

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Poema de la flor del conda­do de Worcestershire

Así que este es el lugar donde San Pedro dejó caer las llaves del Cielo
-cuan­do un dupli­ca­do fue entre­ga­do –
pero ¿cómo su for­ma encuen­tra favor ?
Fuera lo que fue­ra,
debe de haber sido algo que le ha hecho estar de pie
domi­nante en el ama­rillo
para que todas las cabe­zas, asin­tien­do de un solo modo,
le dije­ran "sí" a la Primula veris (1),
a sus péta­los de pri­ma­ve­ra, sus tal­los esbel­tos (2);
su pro­fu­sión en estas regiones.

(1) Variedad vege­tal del géne­ro Primula, que habi­ta Europa y Asia has­ta Escocia en el norte. Sus flores son de un ama­rillo inten­so.

(2) La pala­bra que uti­li­za el autor es wim­bling, pro­pia del anti­guo Worcestershire y equi­va­lente en el inglés moder­no a slen­der (esbel­to).
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El Poeta Entre los Hop Bines (1)

Aquello que enciende la ima­gi­na­ción, fer­men­ta aquí. Usted puede casi
escu­char el cre­ci­mien­to, el tumul­to inter­no del sal­to, brin­co y sal­to
pul­san­do a tra­vés de las enre­da­de­ras.
Cada línea es una poten­cia, las estric­tas, regi­men­ta­das filas,
sal­ta­ron y con muchas ganas de ir.

Ya se han teji­do sus vidas en mis líneas.
Me han dado una idea de lo que cada uno anhe­la
y nadie tiene
-la opor­tu­ni­dad de estar donde nun­ca pode­mos estar –
bai­lan­do en la luz.

(1) Género de plan­tas tre­pa­do­ras (Humulus) al que per­te­nece el lúpu­lo (Humulus lupu­lus), entre otras.
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