> La poesía argentina (1).

La poesía argentina (1).

Par | 2018-02-25T18:58:16+00:00 5 mai 2012|Catégories : Essais|

Con este artí­cu­lo, inicia­mos una serie que inten­ta refle­jar las carac­terís­ti­cas de la actual poesía argen­ti­na, un fenó­me­no donde convi­ven dis­tin­tas gene­ra­ciones, esti­los y bús­que­das esté­ti­cas. Esta sec­ción se refiere a los autores más recientes, y en suce­si­vas entre­gas, dare­mos cuen­ta de aquel­los que inte­gran o inte­gra­ron la gene­ra­ción de los ’90, los ’80, los ’70 y los ’60.

 

En bus­ca de la poesía viva

En octubre de 2010 salió de impren­ta la pri­me­ra edi­ción de “Si Hamlet duda le dare­mos muerte. Antología de poesía sal­vaje”, una muy par­ti­cu­lar e inter­esante anto­logía de la nue­va poesía argen­ti­na, bajo el sel­lo de la edi­to­rial Los Libros de la Talita Dorada (libros​de​la​ta​li​ta​do​ra​da​.blog​spot​.com ; delatalitadorada@​yahoo.​com.​ar), den­tro de su colec­ción Los Detectives Salvajes. El volu­men, que com­pi­la 52 nue­vas voces, abar­ca autores naci­dos a par­tir de 1970 en diver­sas regiones del país, incluyen­do algu­nos que ya poseen un ter­cer poe­ma­rio edi­ta­do y otros que todavía no alcan­za­ron la edi­ción indi­vi­dual. Se tra­ta de autores jóvenes y algu­nos de ellos muy jóvenes, pero ya pro­pie­ta­rios de un decir pro­pio, dota­do de carac­terís­ti­cas sin­gu­lares y bien reco­no­cibles. La inten­ción que se lee en la obra no es la de legi­ti­mar a ultran­za, sino la de mos­trar, expo­ner, bási­ca­mente infor­mar al lec­tor res­pec­to de lo que está suce­dien­do, aquí y aho­ra, entre las nue­vas pro­mo­ciones del géne­ro.

Lejos de las cris­ta­li­za­ciones pre­ten­di­das por el canon, la pro­pues­ta de “Si Hamlet duda le dare­mos muerte”  es hacer públi­co el movi­mien­to vivo y diná­mi­co de la nue­va poesía argen­ti­na, exhi­bir sus contra­dic­ciones, conquis­tas y retro­ce­sos, sus recha­zos táci­tos y sus coin­ci­den­cias for­males y de sen­ti­do.

 

Una gene­ra­ción de corte y sín­te­sis

Las obras cor­res­pon­dientes al perío­do más reciente de la poesía argen­ti­na pue­den ser obje­to de múl­tiples lec­tu­ras, desde el cam­po de lo estric­ta­mente lite­ra­rio, lo social, lo polí­ti­co, etc., porque su rique­za poli­sé­mi­ca abas­tece esas mira­das de abun­dantes ele­men­tos de jui­cio. En tren de ele­gir un enfoque es posible des­ta­car la varie­dad de poé­ti­cas en jue­go, la inten­ción de corte con lo for­mu­la­do y abun­dan­te­mente publi­ci­ta­do que dejó la gene­ra­ción de los ´90. Este corte con lo ante­rior no se desar­rol­la de un modo pasi­vo, limi­ta­do a dejar de lado la pro­pues­ta de la gene­ra­ción pre­ce­dente ; este corte se expre­sa a tra­vés de un sín­te­sis nue­va de ele­men­tos ya pre­sentes en las gene­ra­ciones ante­riores de la poesía argen­ti­na, que atra­ve­sa­ron por estos aspec­tos de un modo dife­rente al que prac­ti­can los autores cor­res­pon­dientes a la gene­ra­ción 2000, pero deja­ron su impron­ta en la tra­di­ción del géne­ro. Como lo expresó aca­ba­da­mente César Vallejo : “No hay dios /​ ni hijo de dios /​ sin desar­rol­lo”, y nada nace de la nada. Lo que sí inno­va y lo hace con fuer­za fácil­mente reco­no­cible, es la tarea de sín­te­sis de esos ya cono­ci­dos ele­men­tos y éste es uno de los aportes fun­da­men­tales de estos autores. El retor­no de lo social es evi­dente en la mayoría de ellos, como lo era en la gene­ra­ción de los ’60 en Argentina ; se pre­sen­tan como una suerte de “gene­ra­ción bis­agra”, del mis­mo modo que la de los ’70, que rom­pió con lo ante­rior y amplió el pun­to de mira de la poesía nacio­nal : es una gene­ra­ción que se proyec­ta hacia el futu­ro y no hay duda de que muchos de los poe­tas del 2000 desar­rol­larán las poé­ti­cas más inter­esantes de las déca­das siguientes. Por otra parte, com­par­ten con la gene­ra­ción de los ’80 dos aspec­tos fun­da­men­tales, el pri­me­ro de índole gene­ral y el segun­do de tipo más par­ti­cu­la­ri­za­do, más pro­pio de un seg­men­to de la gene­ra­ción de los ‘80. El pri­me­ro de estos aspec­tos, el gene­ral, es la diver­si­dad de temá­ti­cas y tra­ta­mien­tos de la mate­ria poé­ti­ca, algo que tam­bién carac­te­rizó a los autores de aquel­los años, quienes incur­sio­na­ron en los más disí­miles uni­ver­sos en bus­ca del cono­ci­mien­to y el reco­no­ci­mien­to de lo poé­ti­co, sin limi­tarse a lo estric­ta­mente lite­ra­rio. El segun­do aspec­to, el más par­ti­cu­lar, rela­cio­na a los autores de la gene­ra­ción 2000 con el seg­men­to de la gene­ra­ción de los ’80 que se entregó a bús­que­das esté­ti­cas indi­vi­duales, lejos de los muy publi­ci­ta­dos (en su tiem­po, natu­ral­mente) “ismos”, bar­ri­ca­das esté­ti­cas que pre­ten­die­ron pre­do­mi­nar en la déca­da, tales como el neo­bar­ro­co y el neob­je­ti­vis­mo. Aquel seg­men­to de la gene­ra­ción de los ’80, ni neo­bar­ro­co ni neob­je­ti­vis­ta, lla­ma­do “el de los inde­pen­dientes” por crí­ti­cos como Daniel Fara y Alejandro Elissagaray, entre otros, era, por otra parte, el mayo­ri­ta­rio, detalle que inten­cio­na­da­mente han ocul­ta­do con per­ti­na­cia la mayoría de las publi­ca­ciones que se han ocu­pa­do del perío­do, obe­de­cien­do a los inter­eses de los sec­tores que las impul­san y sos­tie­nen. La his­to­ria del géne­ro hoy les devuelve, en esta sín­te­sis ope­ra­da por la nue­va y pujante poesía nacio­nal, la retor­no ino­cul­table de  esa acti­tud de una bús­que­da indi­vi­dual, no “ísmi­ca”, de las poé­ti­cas per­so­nales, efec­ti­va­mente com­pro­bable en estos nue­vos autores de los que nos ocu­pa­mos aquí. No se pre­sen­tan como una gene­ra­ción en la que pre­do­mi­na tal o cual for­za­da ban­dería esté­ti­ca, cuan­do sería tan fácil bus­car un “neo” que los agru­pa­ra y que le sir­vie­ra a cier­ta crí­ti­ca para defi­nir­los y encua­drar­los bajo una eti­que­ta, el paso pre­vio a las cris­ta­li­za­ciones que pare­cen ser de rigor. En lugar de ello, eli­gen la diver­si­dad y la inde­pen­den­cia que sólo brin­dan las bús­que­das par­ti­cu­lares, menos espec­ta­cu­lares para el show mediá­ti­co que todavía pro­ta­go­ni­zan algu­nos de sus ante­ce­sores, pero sin duda algu­na un cami­no más hones­to y más pro­pio de la autén­ti­ca poesía argen­ti­na que la tarea de los lob­bies cultu­rales.

A conti­nua­ción, una breve selec­ción de los autores cor­res­pon­dientes a la gene­ra­ción que nos ocu­pa (el autor agra­dece a la edi­to­rial Los Libros de la Talita Dorada el mate­rial aquí pre­sen­ta­do).