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La poesía argentina de los años 90

Par |2018-08-20T04:47:38+00:00 8 juin 2012|Catégories : Essais|

Una carac­terís­ti­ca abun­dan­te­mente seña­la­da de la poesía argen­ti­na cor­res­pon­diente a la déca­da de los años 90 es su pre­ten­di­da inten­ción desa­cra­li­za­do­ra, antilí­ri­ca, deri­va­da del neoob­je­ti­vis­mo pro­pio de la déca­da ante­rior. Esta es una ver­dad a medias, y como la mayoría de ellas, es fun­cio­nal a un resorte de la polí­ti­ca lite­ra­ria de la épo­ca y aun de la pos­te­ri­dad. La inten­ción de los lob­bies cultu­rales locales fue concen­trar en un puña­do de nombres y algu­nas dece­nas de obras el conjun­to de lo pro­du­ci­do en el géne­ro durante la déca­da, para mejor per­pe­tuar aquel­los nombres y aquel­las obras que respon­die­ran al canon que se quería esta­ble­cer.

El cuen­to que hay que contar” seña­la que el ori­gen de esta pre­ten­di­da carac­terís­ti­ca úni­ca se ori­gi­na en algu­nas revis­tas que, al comien­zo de la déca­da, reunían a cier­to núme­ro de autores que, como reac­ción a lo escri­to por la gene­ra­ción ante­rior, la del 80, comen­za­ron a culti­var un dis­cur­so poé­ti­co “nue­vo”, fuer­te­mente impre­gna­do de colo­quia­lis­mo, imper­meable a la abs­trac­ción y la metafí­si­ca, renuente a las conno­ta­ciones cultu­rales, desin­te­re­sa­do de lo polí­ti­co, fran­ca­mente apá­ti­co, aten­to a lo kitsch (como heren­cia del neo­bar­ro­co argen­ti­no de los 80 esto últi­mo) has­ta rozar -o deci­di­da­mente fre­cuen­tar- la pue­ri­li­dad en deter­mi­na­dos casos.

Desde la crí­ti­ca a esta gene­ra­ción se apun­ta que ello se condice direc­ta­mente con las pecu­lia­ri­dades polí­ti­cas y sociales de la épo­ca en Argentina, deter­mi­na­das por el resur­gi­mien­to de un neo­li­be­ra­lis­mo des­pia­da­do, que dominó la diri­gen­cia del país durante esos diez años. Ello dege­ne­raría pos­te­rior­mente en un inti­mis­mo exa­cer­ba­do, donde el indi­vi­duo crea­dor se mos­traría limi­ta­do a sus más cor­tos alcances, con una capa­ci­dad evo­ca­ti­va tan redu­ci­da que ape­nas podría remon­tarse a su pro­pia infan­cia. Un crea­dor encer­ra­do en el feroz indi­vi­dua­lis­mo del suje­to pos­mo­der­no y una obra cor­res­pon­diente. Así, la poesía de aquel entonces sería una suerte de expo­si­ción de las condi­ciones polí­ti­cas y sociales de la déca­da, lo que no deja de ser un jui­cio sim­plis­ta al extre­mo.

Encontramos entonces que la ver­sión ofi­cial de los hechos, lob­bis­ta, que ha engen­dra­do nume­ro­sas mono­grafías uni­ver­si­ta­rias, artí­cu­los per­iodís­ti­cos y anto­logías de esta gene­ra­ción den­tro y fue­ra de la Argentina, ado­lece del típi­co recorte de la rea­li­dad, inter­esa­do en defi­nir el todo por la parte, con el fin avant la lettre de redu­cir lo real a lo ideal, una déca­da ade­cua­da a las inten­ciones de la maqui­na­ria cultu­ral, que desea mol­dear en un canon uní­vo­co las diver­gen­cias y las dife­ren­cias. Esta concep­ción se der­rum­ba por la base si el inves­ti­ga­dor se toma el tra­ba­jo de ir direc­ta­mente a las fuentes en vez de leer los comen­ta­rios. Un exa­men de lo edi­ta­do en poesía entre 1990 y 2000 reve­la que, si bien lo más pro­pa­gan­di­za­do a tra­vés de los medios per­iodís­ti­cos y uni­ver­si­ta­rios cua­dra en las carac­terís­ti­cas antes apun­ta­das, con refe­rentes bien difun­di­dos, por otra parte en el mis­mo perío­do se edi­ta­ron en Argentina obras que no condi­cen en abso­lu­to con esos supues­tos. Por el contra­rio, son obras de autores donde sí cabe lo polí­ti­co, lo social, la refe­ren­cia culta, la metafí­si­ca y la abs­trac­ción. Para variar –la expre­sión es iró­ni­ca- el recorte de la rea­li­dad que seña­la­mos se ha rea­li­za­do desde las tri­bu­nas uni­ver­si­ta­rias y desde los medios per­iodís­ti­cos con sede pri­vi­le­gia­da en la capi­tal de la Argentina, Buenos Aires, dejan­do de lado lo poé­ti­co edi­ta­do fue­ra de esa área.

Por lo que hace a la crí­ti­ca a la gene­ra­ción antes seña­la­da, ado­lece a su vez de una cán­di­da creen­cia en lo mis­mo que afir­ma lo cri­ti­ca­do, basán­dose en los mis­mos pos­tu­la­dos y ejem­plos para esta­ble­cer su dis­cu­sión. Es decir, rea­fir­ma lo afir­ma­do por aquel­lo que está cri­ti­can­do, lo confir­ma, sin tomar en cuen­ta la diver­si­dad actuante en la déca­da, a la vez que incurre en la inge­nui­dad de creer que son las carac­terís­ti­cas polí­ti­cas, sociales y econó­mi­cas de un perío­do los úni­cos fac­tores que construyen el dis­cur­so poé­ti­co del perío­do.

Desde la apun­ta­da diver­si­dad de las crea­ciones pro­ve­nientes de la déca­da, no puede afir­marse que la gene­ra­ción ente­ra de los 90 se consti­tuyó en una reac­ción frente a la gene­ra­ción ante­rior, la de los 80, donde la abs­trac­ción, la metafí­si­ca, la refe­ren­cia cultu­ral cam­pea­ban por sus fue­ros, aunque no eran los úni­cos ele­men­tos pre­sentes en ese dis­cur­so múl­tiple. Recordemos que la déca­da de los 80 es una de las que en mayor núme­ro de fuentes –poé­ti­cas y extra­poé­ti­cas- abrevó, en toda la his­to­ria del géne­ro en Argentina. Por otra parte, enten­der que la gene­ra­ción de los 90 obró así, por reac­ción a lo ante­rior, seña­laría un meca­nis­mo deci­di­da­mente moder­nis­ta, van­guar­dis­ta, fla­grante para­do­ja en una gene­ra­ción a la que esas mis­mas inter­esa­das carac­te­ri­za­ciones seña­lan como pos­mo­der­na.

La creen­cia en que una serie de crea­dores que, al menos inicial­mente, no se cono­cen entre sí y no cono­cen todavía la obra de sus contem­porá­neos, mági­ca­mente coin­ci­den en unos prin­ci­pios bási­cos y tan deter­mi­nantes como optar por un len­guaje y unas ape­la­ciones dados, sim­ple­mente porque todos ellos edi­tan sus obras en el mis­mo perío­do de diez años de dura­ción, no es exclu­si­va­mente una sim­ple­za dic­ta­da por la como­di­dad de una crí­ti­ca que pre­fiere leer los comen­ta­rios en vez de las obras comen­ta­das (y las no comen­ta­das tam­bién, como es su obli­ga­ción); no sola­mente es un arti­lu­gio fabri­ca­do por aquel­los que están inter­esa­dos –por razones extra­li­te­ra­rias, pro­pias del mains­tream- en que cada seg­men­to luz­ca de tales o cuales mane­ras, todas favo­rables al esta­ble­ci­mien­to de un canon más o menos bur­do, que supri­ma las dife­ren­cias a favor de la uní­vo­co. Es, defi­ni­ti­va­mente, una rotun­da e inacep­table estu­pi­dez.

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Breve selec­ción de obras de la poesía argen­ti­na de los años 90. Ofrecemos a conti­nua­ción una muy aco­ta­da selec­ción de obras y autores pro­pios del perío­do tra­ta­do, que desde lue­go no resume -ni inten­ta hacer­lo- la diver­si­dad de éste.

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