> Un regard personnel sur la poésie argentine d’aujourd’hui [3]

Un regard personnel sur la poésie argentine d’aujourd’hui [3]

Par |2018-10-16T16:29:48+00:00 7 septembre 2012|Catégories : Essais|

Los 80 : cor­po­ra­ciones esté­ti­cas y fran­co­ti­ra­dores inde­pen­dientes

 

Nunca se subrayará lo sufi­ciente la impor­tan­cia que tiene, para la his­to­ria de la poesía de cual­quier perío­do, la exis­ten­cia de anto­logías y estu­dios crí­ti­cos sobre éste. En el caso de la poesía de los 60, hay dos tex­tos de consul­ta obli­ga­da (ver Bibliografía crí­ti­ca) publi­ca­dos por Alfredo Andrés y por Horacio Salas, res­pec­ti­va­mente, aunque el del últi­mo es mucho más ceñi­do a una ver­da­de­ra sis­te­ma­ti­za­ción fun­da­men­ta­da de lo suce­di­do.
En el caso de la gene­ra­ción del 80, la pri­me­ra anto­logía apa­re­ci­da has­ta la fecha es la de Alejandro Elissagaray, titu­la­da La Poesía de los ´80 y publi­ca­da por Ediciones Nueva Generación a fines de 2002, que incluye a 22 autores, dis­cri­mi­na­dos por su rela­ción de per­te­nen­cia a dis­tin­tas ban­derías esté­ti­cas de la épo­ca o bien por su condi­ción de autores “inde­pen­dientes” de esas mis­mas pro­pues­tas. El pre­ce­dente inme­dia­to es Signos Vitales. Una Antología Poética de los Ochenta, de Daniel Fara, publi­ca­da por Editorial Martin a comien­zos del mis­mo año, y que abar­ca a 6 poe­tas exclu­si­va­mente inde­pen­dientes.
En el caso de la obra de Elissagaray, el inten­to es el de abar­car todo el fenó­me­no gene­ra­cio­nal mediante una cate­go­ri­za­ción que divide a la pro­duc­ción del perío­do en cin­co cam­pos. Son éstos el Setenta Tardío, el Experimentalismo, el Neobjetivismo, el Neorromaticismo y (el seg­men­to más nume­ro­so del conjun­to) los Independientes.
El Setenta Tardío, siempre según Alejandro Elissagaray, se divide a su vez en dos sub­ca­te­gorías : la social y la urba­na, carac­te­ri­za­da la pri­me­ra como aquel­la en que “confluyen ten­den­cias de la poesía social con ori­gen direc­to en la esté­ti­ca del seten­ta, aunque bien decan­ta­do por el rum­bo de la déca­da pos­te­rior” (op. cit.). Agrega Elissagaray, res­pec­to de la otra sub­ca­te­goría, la urba­na, a autores que ”pro­ponían una alter­na­ti­va esté­ti­ca vin­cu­la­da con el colo­quia­lis­mo, acen­dra­da­mente urba­na, no lati­noa­me­ri­ca­nis­ta y con mayor pre­do­mi­nio de la ironía y el humor como recur­sos lite­ra­rios” (ibi­dem). Respecto de la segun­da cate­goría, el Experimentalismo, el autor lo remite en su aspec­to neo­con­cre­tis­ta a los autores agru­pa­dos bajo la revis­ta Xul, fun­da­da a comien­zos de la déca­da por Jorge Santiago Perednik, aunque seña­lan­do una sub­di­vi­sión, de corte neo­bar­ro­co, influi­da por Lezama Lima y “más leja­na­mente por Luis de Góngora y Argote”. Respecto del Neobjetivismo, seña­la Elissagaray que su pro­pues­ta “gira­ba alre­de­dor de un esté­ti­ca que lle­va las señales de la pro­sa al dis­cur­so poé­ti­co” y que los repre­sen­tantes de esta ten­den­cia son los poe­tas nuclea­dos en tor­no a la revis­ta Diario de Poesía, fun­da­da en 1986 y que ha lle­ga­do a la actua­li­dad. Caracteriza Elissagaray al Neorromanticismo como “atri­bui­do a los poe­tas reu­ni­dos alre­de­dor de la revis­ta Ultimo Reino, fun­da­da en 1979, fuer­te­mente influi­dos por el roman­ti­cis­mo alemán, en espe­cial por las obras de Novalis y Hölderlin”.
Respecto de los inde­pen­dientes, Elissagaray se limi­ta a brin­dar 24 nombres de autores, con la acla­ra­ción de que los men­cio­na entre otros que per­te­ne­cerían a la mis­ma cor­riente.
Quien sí arries­ga algo más cer­ca­no a una defi­ni­ción de este seg­men­to es el cita­do Daniel Fara, quien afir­ma “la inde­pen­den­cia es esa posi­bi­li­dad de reco­no­cer pecu­liar­mente un pathos que, desde anti­guo, nos afec­ta a todos, es el com­bate que sucede al reco­no­ci­mien­to, es la cica­triz que resul­ta de ven­cer con pala­bras, has­ta el momen­to, aje­nas. O bien, a efec­tos prác­ti­cos, es saber qué hacer con las influen­cias, con todos los ran­gos de influen­cias, desde la voz irre­sis­tible de los clá­si­cos has­ta el esti­lo del pro­pio libro ante­rior, desde el lla­ma­do de la calle has­ta la convo­ca­to­ria implí­ci­ta en cada sueño. Y, least but not last -porque el tema es inter­mi­nable y todo lo que se agregue será siempre míni­mo-, es saber tam­bién que las escue­las, los movi­mien­tos, las ten­den­cias, al menos has­ta hoy, sólo han ser­vi­do para subrayar los méri­tos de los que nun­ca se ajus­ta­ron del todo a sus pau­tas (pero tam­po­co des­co­no­cie­ron las conver­gen­cias cultu­rales que les die­ron ori­gen)” (opus cit.). Según estos dos tra­ba­jos, cabría hacer una divi­sión mayor de la gene­ra­ción del 80 entre dos partes : la una com­pues­ta por los autores agru­pa­dos en las cua­tro pri­me­ras cate­gorías seña­la­das por Elissagaray y la otra por la quin­ta divi­sión, los inde­pen­dientes, men­cio­na­dos por Elissagaray y reseña­dos por Fara en el pár­ra­fo trans­crip­to. Como pun­to de par­ti­da, con la pers­pec­ti­va histó­ri­ca que dan los más de veinte años trans­cur­ri­dos desde la apa­ri­ción de los pri­me­ros libros de esta gene­ra­ción  y el aporte de los tra­ba­jos de Fara y Elissagaray, se puede comen­zar a vis­lum­brar las rea­li­dades, men­ti­ras y adul­te­ra­ciones, así como los logros reales y autores prin­ci­pales -siempre con la pers­pec­ti­va que sólo da el tiem­po y la obra publi­ca­da- de ese fenó­me­no que es la gene­ra­ción de los 80.

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GABRIEL IMPAGLIONE

Nació en Buenos Aires en 1958. Actualmente reside en Italia. Obra poé­ti­ca : Echarle pája­ros al Mundo (1994); Breviario de Cartografía Mágica (2002); Poemas Quietos (2002), Todas las voces una voz (2002), Bagdad y otros poe­mas (2003); Letrarios de Utópolis (2004). Cuentapájaros (2004) y Explicaciones con mar (2007), entre otros.

Hombre que tira de car­ro

1.
El hambre a veces brilla reloj de oro,
se suma al coro de pla­ta de las espal­das rotas
de sudor inú­til,
bro­ta vía lác­tea
desde infi­ni­to igno­to que se lla­ma tris­te­za.

No hay can­san­cio más feroz que el de la espe­ra del pan.
El hombre se convierte en pre­sa de sí mis­mo
y vuel­ca sobre sus bra­zos anda­na­das de col­mil­lo.

Despojo tra­shu­mante cer­ca­do de car­roñe­ros
artí­fices del luto de la tier­ra muer­ta.

2.
Vi el cuer­po de espe­jo de un hombre asno
hun­dirse en el gentío de una esta­ción de trenes.
No pisa­ba sobre pies des­cal­zos
sino tam­bién sobre rue­das oxi­da­das
y bra­zos que lle­ga­ban más allá del límite
para abra­zar una caja de lata machu­ca­da.
Viaje de ida con hijos en la car­ga.
Hombre asno sudan­do hambre
brilla en el hambre trans­pi­ra­do,
su cuer­po des­nu­do es una vara de agua.

Cierto resplan­dor agó­ni­co
de espe­ran­za.
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GUILERMO PILIA

Nació en La Plata, Provincia de Buenos Aires, en 1958. Obra poé­ti­ca : Arsénico (1979), Enésimo triun­fo (1980), Río nues­tro (1986), Cazadores noc­tur­nos (1990), Huesos de la memo­ria (1996), Caballo de Guernica (2001), Opera fla­men­ca (2003), Herido por el agua (2005).

 

sobre cier­tos ángeles niños

                                              Je vis assis, tel qu'un ange aux mains d'un bar­bier…
                                                                                                                           Rimbaud

Angeles de már­mol, ¿era aca­so el cie­lo
un lugar sin espe­ran­za ? En medio de la fuente
de aguas ver­do­sas, peces y cama­lotes,
ofre­cie­ron sus for­mas al almagre,
pre­fi­rie­ron la som­bra de la pal­ma,
el des­can­so del via­je­ro.

Tal vez esta inmo­vi­li­dad en la que los vemos sumi­dos,
ángeles de már­mol, sea una loca car­re­ra
com­pa­ra­da con la deses­pe­rante inmo­vi­li­dad de lo eter­no.
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MONICA TRACEY

Nació en Junín, Provincia de Buenos Aires, en 1953. Obra poé­ti­ca : A pesar de los dioses (1981), Celebración errante (1987), Hablar de lo que se ama (1990) y Hablo en len­guas (1999).

 

Hablo en len­guas

Hablo en len­guas
sin pelos
con las señas de un ros­tro que se ocul­ta
detrás del ros­tro
que apa­rece entre las señas.
La mis­ma noche
nada dice nada de nada
una cule­bra
dos
más
todas
en el mis­mo balde.
El cen­tro de la cara­co­la
dis­pa­ra su espi­ral
la extingue.
El cuer­po
en mi ros­tro
apa­rece tu ros­tro
la pie­dra de toque
impo­sible la sime­tría
impen­sable de ser y no ser
la mano oprime su ver­sión hela­da.
Eco de una len­gua
en otra len­gua
que se mueve
como cule­bra
en balde

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VICTOR REDONDO
Nació en Buenos Aires en 1953. Obra poé­ti­ca : Poemas a la maga (1977), Homenajes (1980), Circe, cua­der­no de tra­ba­jo (1979-1984) (1985), Mercado de ópe­ra (1989).

Opera pri­ma

Dos mujeres bajo la luz conver­san
cin­turón de pla­ta ciñen­do
nadie habrá entre pla­ta y piel
dos mujeres conver­san bajo el aba­ni­co dora­do del aire
pala­bras simi­lares para cin­turón y piel
“nadie como el oscu­ro”
bajo la luz conver­san

y de lo cier­to incier­ta pala­bra dará tes­ti­mo­nio

dará una her­ma­na muer­ta
envuel­ta en el col­lar de sus ojos

cuan­do acuer­den será sobre algo que no existe

las dos mujeres que conver­san
abren en el aire del dora­do aba­ni­co
a ese nadie que pla­ta y piel tran­si­ta
bus­can­do no repe­tir lo irre­pe­tible

simu­la­ban siempre otra exis­ten­cia
la que era otra y otras en las que eran
El sen­ti­do de las can­ciones
¿pero dicen visión ?
Dicen lo que dicen.

Dos mujeres.
O dos.
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ESTEBAN MOORE

Nació en Buenos Aires en 1952. Obra poé­ti­ca : La noche en lla­mas (1982); Providencia ter­re­nal (1983), Con Bogey en Casablanca (1987), Poemas 1982-1987 (1988), Tiempos que van (1994), Instantáneas de fin de siglo (1999), Partes Mínimas (1999), Partes Mínimas y otros poe­mas (2003), Antología poé­ti­ca (2004), entre otros.

en lo pro­fun­do de la noche

el agua conte­ni­da en la pava
hierve sobre el fue­go
en la noche todo es silen­cio
cada uno de nues­tros dioses goza
la otor­ga­da quie­tud de la noche
en el que una mul­ti­tud
de cuer­pos sin ros­tro
se des­pla­za en las som­bras
el ardiente metal de la pava
sepa­ra las lla­mas del fue­go
de los bor­bo­tones del agua
los cuer­pos no hacen rui­do
sus pisa­das
nun­ca retum­barán en tus oídos
en el silen­cio
nadie
nadie responde
a los nombres que len­to repi­to
la mul­ti­tud de cuer­pos des­nu­dos
se des­li­za en las tinie­blas
en la negra noche eter­na
siempre abis­mal
donde el silen­cio crece
como un dios
todavía des­co­no­ci­do.

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MARIO SAMPAOLESI

Nació en 1955 en Buenos Aires. Obra poé­ti­ca : Cielo pri­mi­ti­vo (1981), La bel­le­za de lo leja­no (1986), La llu­via sin som­bra (1992), El honor es mío (1992), Puntos de colap­so (1999), Miniaturas eró­ti­cas (2003).

(…)
Fue será una quie­tud apar­ta­da de todo, des­pro­vis­ta de todo : una pos­tu­ra rec­ta que se sepa­ra del concep­to de lo otro : se sumerge en su iden­ti­dad, en su esen­cia sin len­guaje, sin tras­cen­den­cia.
Sólo el sen­ti­do últi­mo del vacío ; el rit­mo de ese vacío contiene al silen­cio y con su poten­cia des­flo­ra, desho­ja :
pro­vo­ca el otoño, modi­fi­ca la auro­ra.

 

(…)
La for­ma­ción, la parte, el conjun­to, la iden­ti­dad, lo que indi­ca y seña­la : pro­vo­can.
Aún con su pre­ca­rio atrac­ti­vo, la intem­pe­rie del vue­lo advierte sobre la posible poten­cia de esa carne, de esa den­si­dad que se alo­ja alo­jaría en algu­na de las infi­ni­tas for­mas de lo crea­do :
idea de sacie­dad, de des­po­jo, de fre­cuen­cia.
Únicamente existe la posi­bi­li­dad de múl­tiples com­bi­na­ciones, encuen­tros, pun­tos de colap­so, estal­li­dos.

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CARLOS BARBARITO
Nació en Pergamino, Provincia de Buenos Aires, en 1955. Obra poé­ti­ca : Poesía que­bra­da (1984), Teatro de lirios (1985), Exodos y trenes (1987), Páginas del poe­ta fla­co (1988), Caballos y otros poe­mas (1990), Bestiario de amor (1992), Viga bajo el agua (1992), Meninas/​Desnudo y la más­ca­ra (1992), El peso de los días (1994), La luz y algu­na cosa (1998), Desnuda mate­ria (1999), Puntos de fuga (2002), La orilla desier­ta (2003), Amsterdam (2004), Piedra encer­ra­da en pie­dra (2004), Les minutes qui passent (trad. Frie Flamend, 2005).

 

Cármides

A Estela Guedes

I
¿En sueños ? Lenta llu­via de hojas
secas, que aún no concluye. Por el aire,
lo que sin dar som­bra se difunde,
lo que sin luz apa­rente des­lum­bra.
Huye de sí mis­mo el pája­ro. Queda
un vacío que nada ni nadie ocu­pa.
Es nie­bla cuan­to cabe. Es papel,
refle­jo, eco.
                     Una figu­ra
en lo remo­to se des­di­bu­ja.
Inútil esbo­zo, gri­to de ani­mal
entre las lla­mas. ¿Hubo
cor­ti­na sin ras­ga­du­ra,
mira­da sin velo y, ade­lante,
agua con su cauce y desem­bo­ca­du­ra ?

II
En silen­cio, con los ojos abier­tos,
se sumerge. Sin tes­ti­gos.
Lejos de los bar­cos pin­ta­dos,
de los remos, del Pez
y los peces. Ahora
todo es tiem­po, muerde los muros,
los hijos, arro­ja ceni­za
sobre las ciu­dades.
En el fon­do ape­nas una chis­pa.
Apenas algu­nas hojas secas,
un fru­to que nadie come
en el aire se pudre.

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JORGE SANTIAGO PEREDNIK

Nació en Buenos Aires en 1952, donde fal­le­ció en 2012. Obra poé­ti­ca : Los mil micos (1979), El cuer­po del hor­ror (1981), El shock de los len­der (1985), Un peda­zo del año (1986), El fin del no (1991) Variaciones pad- in (1996), La des­co­no­ci­da-Circo mace­do­nis­ta sobre "Adriana Buenos Aires" (1998).

Breve his­to­ria de los poe­tas contem­porá­neos

I
Los poe­tas del siglo die­ci­nueve
pen­sa­ron que el océa­no no
    tenía fon­do
que era el espe­jo convexo de un cie­lo no
convexo
    cón­ca­vo
y que una pie­dra lan­za­da por un niño
  desde la escol­le­ra
  jamás dejaría de caer
el pla­cer de encon­trar cosas a la medi­da del hombre
cosas sin fon­do, espan­tos metafí­si­cos
  que una gota de semen echa­da en un volcán
  jamás dejaría de que­mar­nos

el niño Prometeo era Frankenstein hijo
y tenía mie­do del fue­go
     decía no, no
por el capri­cho de una mujer

Parimos sólo mons­truos, golems
No hubo casa de bue­na pie­dra sobre el inter­mi­nable agu­je­ro

     Para
los poe­tas del siglo die­ci­siete, oron­dos
la afir­ma­ción que nie­ga la nega­ción quedó nega­da y no sólo
la conde­na del dos
la cor­du­ra  ser ave o pez
El fabu­lo­so Peng al que bur­la­ban el tór­to­lo
y la cigar­ra su espe­jo
El fabu­lo­so Kun, de un tamaño que nadie conocía
  Kun es Peng y no es
       lo real es feme­ni­no
    lo feme­ni­no es mas­cu­li­no y
y lo mas­cu­li­no no es. Así
sin el prin­ci­pio que fecun­da
Lo fabu­lo­so se ha per­di­do

En el siglo vein­tiu­no las poe­tas pen­sa­ban en la vir­gen M.
sus o que­dades  sus extra­ñas per­ver­siones
  parir por el oído
escu­char ángeles   amar espí­ri­tus
pres­cin­dir de su espo­so el varón
   entonces
como si el espe­jo fue­ra un pozo (o una poza) donde el cie­lo
  y la tier­ra se metie­ron
cOntestarOn cOn nO a tOdOs lOs Or f c Os
y aho­ra se lamen­tan : has erra­do (haz yer­ra­do) bah

los curio­sos veri­cue­tos donde Eustaquio y Falopio se confun­den

En el siglo die­cio­cho no hubo poe­tas
   hubo poe­mas
Las mujeres des­cu­brie­ron que tenían alma y empe­za­ron  a exhi­bir­la
Los hombres deja­ron de creer en Dios
   Grandes revo­lu­ciones der­ra­ma­ron
   per­ió­di­cos ríos de sangre
Ellas guia­ron la his­to­ria
querían ser lo que no eran
Los poe­mas son olvi­dables
El chiste, dema­sia­do bue­no, hizo una épo­ca

Los poe­tas en el siglo
veinte a veces con sigi­lo
sin­tie­ron que la i se eva­nescía
que baja­ba y de algún modo con el tiem­po
su pro­pia este­ri­li­dad era
mera litu­ra­li­dad,
cosa de la épo­ca,
y que la lite­ra­li­dad se perdía
La red sopor­ta­ba al filó­so­fo y lo volvía filó­so­fa, poe­ta
le hacía decir hay ori­fi­cios cientí­fi­cos y otros artís­ti­cos
mien­tras se balan­cea­ba en la caden­cia de las rimas
Sin embar­go
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